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Guerra de precios en los autos eléctricos: qué está pasando en Uruguay y qué conviene hacer

Guerra de precios en los autos eléctricos: qué está pasando en Uruguay y qué conviene hacer

Publicado: 23 de julio de 2026
Actualizado: 23 de julio de 2026
9 min de lectura
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¿Conviene comprar un auto eléctrico ahora o esperar? Tras la llegada de Tesla y la baja de BYD, Nicolas, fundador de Mi Eléctrico, analiza la guerra de precios en Uruguay y qué hacer.

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La llegada de Tesla desató una baja de precios que ya está sacudiendo al mercado. Para entender qué está pasando —y qué hacer si estás por comprar— conversamos con Nicolas, fundador de Mi Eléctrico (x.com/nicolas_mvd). Aclaración necesaria: Mi Eléctrico no vende autos; es un sitio de información y calculadoras. Lo que sigue es una lectura sin conflicto de interés.

Desde que llegó Tesla, ¿qué está pasando con los precios de los autos eléctricos en Uruguay?

Cambió completamente el panorama. Tesla impulsó una baja muy fuerte y ya estamos viendo la reacción de otras marcas: BYD, por ejemplo, anunció una reducción de hasta US$ 5.000 en algunos modelos, como la Yuan Plus.

Y creo que todavía no vimos el reacomodo completo. BYD fue la primera en reaccionar directamente a Tesla, pero seguramente el resto también tenga que ajustar. Conozco aproximadamente los precios que tienen estos autos en China, y todavía hay margen para que el mercado uruguayo se acomode hacia abajo. Geely, si le baja US$ 1.000 o US$ 2.000 al EX5, vuelve a ser extremadamente competitivo. Lo mismo GAC, que tiene productos muy interesantes, o Dongfeng, con modelos chicos y urbanos ideales para Montevideo y Canelones si llegan con una baja. No veo otra alternativa: los precios van a tener que bajar.

¿Entonces conviene comprar ahora o esperar?

Con los eléctricos hay un dilema permanente: a primera vista siempre parece que conviene esperar. Es un producto altamente tecnológico, casi más comparable a un iPhone que a un auto tradicional. Siempre está por salir una batería mejor, un chip nuevo, mejores ADAS, una pantalla más moderna. La reacción natural es “espero unos meses porque va a salir algo mejor, más barato, o las dos cosas”. Pero tampoco sirve esperar para siempre.

En este momento puntual sí recomendaría esperar unas semanas —no meses— para ver cómo reacciona el mercado a las bajas que ya empezó BYD. Seguramente el teléfono esté más quieto en las automotoras, porque los compradores también están esperando.

Hay un factor uruguayo extra: a partir de 2027 está previsto que vuelva el IMESI para los eléctricos, así que es probable que los autos aumenten. Ojo con un detalle importante: el impuesto no se aplica sobre el precio final, sino sobre el valor de importación —el valor con el que el auto sale de origen—, así que todavía falta ver cuánto pega en la vitrina. Curiosamente, en el corto plazo eso hasta puede favorecer al que compra hoy: si compro a US$ 30.000 y ese mismo modelo pasa a US$ 32.000, me beneficié. Es una mirada de corto plazo, claro, porque el día que lo cambie también voy a comprar con el impuesto incluido. Nunca es del todo bueno que suban los impuestos.

Tesla o las marcas chinas —BYD, Geely, GAC, Dongfeng—, ¿qué conviene?

Depende completamente de cada comprador, y lo primero ni siquiera son las especificaciones: es qué tipo de auto necesitás. Tesla hoy ofrece principalmente un sedán y un SUV, pero no tiene, por ejemplo, un hatchback. Para mucha gente que vive en Montevideo, un compacto como un Seagull puede ser una excelente opción para el día a día.

Después está el diseño, que no es un detalle. Comprar un auto no es una decisión solamente racional: también es emocional. Hay gente que ama la línea de ORA porque son autos lindos que recuerdan un poco al viejo Fusca. Eso importa: cuánto disfrutás manejarlo, cómo te sentís adentro, qué tan feliz te hace verlo todos los días.

Si vamos a las especificaciones, lo primero es entender qué hacés realmente con el auto. Yo compré uno que me conviene para el uso que le doy, pero eso requiere introspección: ¿cuántos kilómetros hago por día?, ¿cuánto queda estacionado?, ¿con qué frecuencia hago viajes largos?, ¿cuántas veces me voy de vacaciones y cuántos kilómetros hago?, ¿pienso salir del país con el auto? Uruguay tampoco es enorme. Yo compré un auto que probablemente nunca hubiera comprado viviendo en Europa, donde las distancias eran mucho mayores. Acá, con Montevideo–Punta del Este ya cubro casi todos mis viajes. Pero si todos los fines de semana vas a Paysandú o Rivera, el panorama cambia por completo. No existe un eléctrico perfecto para todo el mundo.

Y ahí aparece la autonomía. ¿Cuánto importa de verdad?

Es donde más errores comete la gente. Hay mucho miedo alrededor de la autonomía, y después muchos compran un auto de casi 500 kilómetros y descubren que el 99% del año nunca cargan fuera de casa. Terminaron pagando US$ 5.000, US$ 6.000 o hasta US$ 10.000 de más por una autonomía que casi no usan.

Conozco gente que compró una BYD Yuan Plus porque pensaba que una Yuan Pro, un Dolphin, un e2 o un Seagull no le alcanzaban. En ese momento la Yuan Plus costaba más de US$ 40.000. Hoy me dicen que casi nunca usan esa autonomía extra: pensaban en ese viaje a Punta del Este una o dos veces al año, y después descubrieron que la mayoría de los hoteles ya tiene cargadores —muchas veces incluidos en la estadía—. Ese Montevideo–Punta del Este lo hacían igual con una Yuan Pro.

Ahí está una gran diferencia con un auto a nafta: la gente razona con la lógica del combustión, pero el eléctrico funciona al revés —en ciudad suele ser más eficiente y en ruta consume más—. Por eso hay que pensar la compra distinto. Nosotros ofrecemos una llamada de consultoría justamente para hacer ese ejercicio con cada persona. Porque equivocarse sale carísimo: apenas sacás un cero kilómetro y le hacés cien kilómetros, ya perdió miles de dólares. Sinceramente, es mucho más barato pagar US$ 49 por una consultoría y decidir bien, que equivocarte y gastar US$ 5.000 o US$ 10.000 de más en un modelo que no era.

¿Cuáles son los errores más comunes del que compra su primer eléctrico?

El principal es no entender el uso que le va a dar. Hay gente que descubre que no le gusta que sea silencioso, que todo sea automático, el frenado regenerativo o tanta tecnología. Algunos dicen “devolveme el auto manual”. Puede pasar. Pero la mayoría de los que no quedan satisfechos, en realidad calcularon mal sus necesidades.

Siempre recomiendo un ejercicio muy simple: anotá durante unas semanas cómo usás el auto —cuántos kilómetros hacés, por dónde circulás, cuáles son tus recorridos, cuánto consumís de verdad—. Muchas veces alguien compra convencido por la autonomía homologada que le promete el vendedor —“hace 380 o 480 kilómetros”—, después sale a la ruta, obtiene 200 o 250, y se pregunta qué compró. Más que obsesionarte con la autonomía máxima, hay que entender el uso diario.

¿Para quién todavía no conviene un eléctrico?

Depende mucho del uso. Si hacés muchísima ruta, es un arma de doble filo: cuantos más kilómetros hacés, más ahorrás en combustible, pero si además trabajás con tiempos muy ajustados, ahí puede aparecer un problema, porque dependés más de las recargas. Uruguay tiene una red bastante extensa, pero muchos cargadores todavía no son de alta velocidad. Aunque con modelos como el Tesla Model 3 Long Range, de autonomía muy alta, ese problema empieza a desaparecer para muchísima gente.

Después hay casos puntuales: alguien que necesita una pickup grande para trabajar, llevar herramientas o carga y recorrer largas distancias, probablemente todavía esté mejor con un combustión. No hay todavía pickups eléctricas accesibles capaces de hacer 700 u 800 kilómetros de una carga. Pero incluso ahí hay una vuelta de tuerca: quizás para trabajar necesitás una Amarok, pero no para ir al supermercado o llevar a los chicos al colegio. En ese caso tiene mucho sentido complementar esa pickup con un eléctrico chico —un Seagull, un Dolphin— para el uso diario. No todos los usos están cubiertos todavía, pero cada vez son menos.

Más allá del precio del auto en sí, mencionás un cambio estructural. ¿Cuál?

Durante muchos años, en Uruguay el auto casi no perdía valor, porque el cero kilómetro era carísimo: impuestos altos y poca competencia hacían que lo nuevo fuera caro y lo usado se mantuviera muy arriba. Eso está cambiando —con Tesla, con BYD y con cada vez más marcas chinas, el auto se está volviendo más accesible—. Y en realidad es una buena noticia. El auto no debería ser una inversión; para invertir hay otros activos. El auto es una herramienta que usás todos los días, y tenemos que acostumbrarnos a que se deprecie, como pasa en casi todos los mercados.

Y esto conecta con lo de esperar o no. Te doy mi propio caso: compré una BYD Yuan Pro hace unos siete meses por unos US$ 31.000. Hoy podría pensar “qué lástima, si esperaba me compraba un Tesla”. Pero en esos siete meses ya ahorré unos US$ 3.000 entre combustible y costos de uso respecto al naftero que tenía. Y ese naftero también habría perdido valor en el mismo período. Entre lo que ahorré y lo que me habría seguido costando el combustión, la compra tuvo sentido igual. Ojo con un detalle: la gente mira los avisos de Mercado Libre y cree que ese es el valor real. Una cosa es el precio publicado y otra muy distinta el precio al que finalmente se vende.

Entonces, para cerrar: ¿comprar o esperar?

Si el uso realmente justifica un eléctrico, en general siempre es un buen momento para dejar el combustión. Yo sí esperaría unas semanas para ver cómo reacciona el mercado a las bajas que empezó BYD. Pero cuidado con la trampa: si esperás siete meses para ahorrar US$ 2.000 en el auto nuevo, y en esos siete meses tu naftero pierde otros US$ 2.000 y encima seguís gastando de más en combustible, no ahorraste nada. El activo que probablemente más valor esté perdiendo hoy no es el eléctrico que querés: es el auto a combustión que tenés en el garaje. Por eso la decisión no debería basarse solo en el precio del que querés comprar, sino también en cuánto te cuesta seguir conservando el que ya tenés.


Nicolas es fundador de Mi Eléctrico, sitio de información y calculadoras sobre autos eléctricos en Uruguay. Mi Eléctrico no comercializa vehículos.

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